Duelo y Confinamiento

La importancia del acompañamiento

Desde que se decretó el Estado de Alarma, pocos podíamos imaginarnos por las circunstancias que íbamos a tener que pasar.

Hoy quiero hablaros de la pérdida de un ser querido durante el confinamiento:

Balloon, Chinese Lanterns, Lantern, Shining, Sky, Boy

El proceso de duelo podríamos catalogarlo como uno de los mayores dolores emocionales que el ser humano puede sufrir, si no el que más. Pues aún se nos complica más cuando, por las circunstancias que tenemos que cumplir, no se nos permite despedirnos de nuestro ser querido como querríamos, ni poder hacer los rituales, tan necesarios para aceptar que nuestro familiar ya no va a volver.

La pregunta más formulada por la mayoría de personas que ven sufrir a otra tras el fallecimiento de su ser querido es: ¿y qué puedo hacer yo para que esté mejor? Pues temo deciros que nada; nada para intentar que esté mejor. Tenemos que tener presente que el sufrimiento, la tristeza, el enfado y el dolor, serán las emociones más adaptativas por las que esa persona debe pasar para avanzar en su proceso de duelo. Por lo que, la respuesta a vuestra pregunta sería: acompañarle en su tristeza, dejar que esté mal y que se desahogue. No debemos cortar dichas emociones, puesto que estaríamos empujando a la persona a que evite ese dolor tan grande y tan importante por el que tiene que pasar.

Es comprensible que en muchas ocasiones nos cueste ver a una persona sufrir. Entonces tendremos que lidiar con nuestra incomodidad, adaptarnos a esa circunstancia y saber estar en dicha situación.  Es importante no decir cosas como: “tranquilo”, “el tiempo lo cura todo”, “no estés así”, “hay muchas personas que están pasando por lo mismo”, etc. Son expresiones que dificultan el cauce natural del duelo, que presionan a la persona para que mejore lo antes posible. Y debemos tener siempre muy presente que, por nuestras experiencias pasadas y por nuestros mecanismos de afrontamiento, el proceso será distinto en cada uno de nosotros.

Otras personas puede que el proceso de duelo se les complique, como se ha dicho anteriormente, por la actual situación del país.No poder dar el último adiós, no poder reunirnos con el resto de nuestra familia, no poder llorarle en un lugar adaptado para ello, etc., nos puede complicar nuestro proceso de duelo.

Todo ello puede dar lugar a que muchas personas no puedan ser capaces de digerir tanto dolor, llegando a producirse en ella un bloqueo emocional. Este proceso se denomina disociación. Y es que, antes sucesos traumáticos, este mecanismo es necesario para no colapsarnos.  Dicho de otro modo, es tan potente la emoción que, nuestro cuerpo no está preparado para entrar en ella.

Por lo que dichas personas necesitarán ir “entrando y saliendo” de esa emoción poco a poco para irse adaptando a ella y poder ir digiriendo el shock que se ha generado en ellos.

Una vez que hemos puesto en marcha todos nuestros mecanismos para afrontar esta situación y no vemos salida, es necesario pedir ayuda psicológica para poder realizar un proceso de duelo adaptativo, sin que llegue a “enquistarse” y nos afecte a todos los ámbitos de nuestra vida.


Irene Garrido Ciruela
Psicóloga Sanitaria
Nº Col.: M-32382

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